¡Amarga, e innegable realidad nacional!

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¡Líderes! Solamente “aquilatables” hay, tres “J” históricas loables en verdad, dentro del escenario político en Dominicana, que los referencian. El resto, “no ha resultado más que, cuadre y cachucha”, como dice un caro amigo.

Cada vez se tornan más sonoros sus nombres y apellidos, como ocurre con las letras y musicalización de canciones bien logradas, si cabe el símil, por lo que quedarán siempre en el recuerdo de este pueblo, aunque muchos incapaces de emularles aquí intenten hacerles olvidar; y, traten de borrar las improntas morales, como patrióticas, que ostentaron esos en el ayer.

Cuántas basuras dejaron ustedes entre nosotros, con mínimas excepciones, ¡líderes genuinos! tras su partida inevitable de este mundo físico: mercaderes de la disciplina; corruptos, y tránsfugas, hasta más no poder; vende patria; y, prestatarios sin control, que desde hace tiempo vienen hipotecando la soberanía del país.

Jamás se pensó que algo así pudiera ocurrir entre los dominicanos, después del arduo trabajo que realizaran aquellos connotados ciudadanos; como, previamente también se diera, tan significativo salto hacia la democracia, aunque mal concebida, según entienden algunos, libertinaje incontrolable más bien. y manteniéndose abiertas por años aún, muchas de las profundas heridas provocadas durante aquel régimen dictatorial agresivo, en grado sumo, que les subyugó por más de tres décadas.

Sin embargo, de poco han valido las experiencias negativas que se derivaran de un sistema de gobierno así – dictadura con intolerancia severa -, como aquel de otrora, el trujillato, cuya desaparición dio pie a que hicieran acto de presencia, y trabajaran, los únicos y verdaderos líderes que ha tenido esta República: Prof.  Juan Bosch, Dr. Joaquín Balaguer, y Dr. José Francisco Peña Gómez, las tres “J” de referencia introductoria. ¡Los que han querido adicionarse luego, solo evidencian ser, enganchados al ejercicio, jefes de grupos, politiqueros y oportunistas!

Esos tres personajes notorios, fueron los fundadores de las principales organizaciones políticas nacionales, las cuales sirvieron de base para la instauración del sistema local correspondiente, hoy a punto de desaparecer; pero, cuyos discípulos se encargaron de tirarlo todo por la borda a posteriori; poniendo en evidencia clara, además, que los reales líderes, y estadistas, no se hacen, como es la creencia popular, sino que nacen, tal sostienen con fundamento algunos estudiosos muy autorizados de las ciencias sociales.

De seguro creyeron aquellos incuestionables hombres, que algo en capacidad de sustituirles habían dejado, resultando más tarde los herederos de sus obras, tremendos fiascos; y, actores seudo sociales, que han deshonrado por completo sus memorias póstumas. ¡Cuántos descaros!

¡Oh pueblo!, qué se puede esperar a partir del accionar desaprensivo de todos estos trúhanes, políticos de nuevo cuño, que mal han estado dirigiendo los destinos nacionales durante los últimos tiempos, y que procuran continuar haciéndolo, solo para agenciarse más beneficios personales y grupales.

¡Hay que despertar! ¡Abrir bien los ojos, y no dejarse confundir de nuevo! Recordar que, “el mono, aunque se vista de seda, mono se queda”, como reza un refrán popular. Aquí hay muchos “especímenes” de esos, siempre tratando de seguir engatusando a la población.

No se puede creer en promesas de campaña; en propagandas pagadas a través del bocinaje periodístico escrito, televisivo y radial; en los besos y abrazos que se lanzan desde las lujosas “jeepetas” que exhiben esos turpenes, compradas en su mayoría, con los mismos cuartos que le arrancan a la gente, como contribuyente explotado, sin piedad alguna. ¡El “burro” de carga!; que luego tendrá que pagar también todos los platos rotos, como se dice popularmente.

Decídanse compatriotas, a subirles los vidrios a todos estos polítiqueros con doble cara, para los cuales solo se es importante, cuando de procurar votos en las urnas se trata. Luego se les olvidan todos los callejones, y calles llenas de hoyos, por las que transitan solo de ordinario, durante las compañas electorales.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

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