¡La ciudad es un valle de sombra de muertes!

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Por: Matías R. Vizcaíno

Eduardo Galeano en su libro Patas Arribas: La Escuela del Mundo Al Revés,  teje un bucle en nuestras cabezas picadas por arácnidos, lo siguiente: «La violencia engendra violencia, como se sabe; pero también engendra ganancias para la industria de la violencia, que la vende como espectáculo y la convierte en objeto de consumo».

La gente está muy violenta y rabiosa.  Recientemente una mujer mató a su perro porque no pudo matar a su marido;  y luego de haber dado muerte al cachorro le infirió sendas puñaladas hasta destripar el animal.

Y por último, con una piedra golpeaba severamente la cabeza hasta dejarle los sesos tirados en el asfaltado.

De modo similar, una persona de perfil sospechoso… (Lo del perfil sospechoso no necesariamente tiene que andar, el antisocial, las calles como un harapiento, desaliñado y zarrapastroso, en este caso fue todo lo contrario: andaba bien vestido y lucia normal, incluso era un vendedor de fragancias y de joyas y le vendía a la occisa hace tres meses atrás) Entró sorpresivamente al establecimiento en la inmediación de la calle el Conde, sin mediar palabras apuñaló a la encargada del establecimiento, seccionándole la arteria aorta, y se llevó la caja fuerte.

En otro escenario de la ciudad capital, se produjo otra muerte violenta; un chofer mata de tres disparos a un hombre de unos 60 años de edad,  por la insignificante razón de que el occiso le hizo reclamo al victimario cuando este, le obstruía el paso a la marquesina de su casa.

Lo triste de todo esto, es que los organismos de ¨seguridad del Estado dominicano¨ no quieren admitir la terrible deficiencia mostrada en materia de seguridad ciudadana.  Aún peor,  El Sistema Nacional de Atención a Emergencias y Seguridad 9-1-1” de la República Dominicana, se encuentra bajo el siguiente eje estratégico: Objetivo Específico 1.2.2: “Construir un clima de seguridad ciudadana basado en el combate a las múltiples causas que originan la delincuencia, el crimen organizado y la violencia en la convivencia social, incluyendo la violencia contra la mujer, niños, niñas y adolescentes, mediante la articulación eficiente de las políticas de prevención, persecución y sanción.

En cambio, en lo que se construye el objetivo 1.2.2 más arriba mencionado,  algunas bocinas que responden a intereses aciagos del gobierno tratan de convencer a los afectados y la ciudadanía en su conjunto de que la violencia y delincuencia  que impera en las calles de nuestro país, es pura percepción.   Sin embargo, es evidente,  como todos los programas de seguridad aplicados en los últimos 25 años en este país han fracasado.

Dice el Chapulín Colorado “Un error lo comete cualquiera… 500 errores los comete cualquiera”   ¡Chanfles!

Ciertamente nuestros gobernantes siguen filmando más episodios del chapulín y el Chavo del ocho.

Lo triste es que, el gobierno mantiene un juego de la muerte con los ciudadanos que no pueden pagar una seguridad privada.

Para ilustrar,  en el país de República Dominicana tenemos el caso de la fracasada ministra Janet Camilo quien lleva ¨las riendas¨ del descarrilado programa de la No Violencia Contra La Mujer,  junto a la Procuraduría General.

La señora Camilo en semanas anteriores visitó un programa de televisión y en su disertación se ufanaba, orgullosamente, al presentarle a la ciudadanía unas estadísticas favorables.   Las presentó como un trofeo ganado en buena lid en el Mundial de Football de Rusia 2018, ¨al reducir los feminicidios.¨ ¡Goooool!

De pronto,  como una forma de echar abajo todo el esfuerzo merecido de la señora ministra, en esa misma semana, los periódicos de circulación nacional sorprendieron a los dominicanos con la infausta noticia de 7 mujeres asesinadas por manos de sus parejas.

La Biblia hace la cruda advertencia del valle de sombra de muerte, haciendo alusión a la pasmosa realidad en que pudiera entrar cualquier ciudad del mundo que le dé las espaldas a los principios de la Ley.

Dar las espaldas a la Ley, simplemente, significa: Violar las señales de tránsito,  tirar los desperdicios fuera del zafacón,   no respetar a los adultos mayores (ancianos), no honrar a sus padres,  no instruir al niño desde pequeño (árbol que crece torcido jamás su tronco endereza).  

A todo esto, se le suma la fase de Georg Christoph Lichtenber que dice: ¨Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen, pierden el respeto¨.

Es decir, cuando un gobierno no tiene vergüenza de los actos de corrupción cometidos en administraciones públicas; esto es una forma violenta de generar más violencia.

Cuando un gobierno no le da vergüenza que los medicamentos que mantienen vivos a enfermos de escasos recursos económicos, se desaparezcan por arte de magia de las llamadas farmacias del pueblo (único lugar donde ¨los pobres¨ pudieran encontrar los medicamentos a precios irrisorios) y nunca se sepa quién o quiénes son los magos.

Cuando a un gobierno no le importa, en lo absoluto, que los hijos se rebelen contra sus padres.  Mucho menos le daría vergüenza o le importaría un comino que los esposos maten a sus esposas. ¡Estamos desprotegidos!

 

17 junio, 2018

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