Fuera los políticos aventureros del escenario local

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Por las condiciones económicas, política, y social en que ha venido transitando este país durante las últimas dos décadas, a cargo de personajes desaprensivos y corruptos, en su mayoría, y sin un liderazgo interno, conformado por hombres capaces de tomar las riendas de los destinos nacionales, se hace más que necesaria hoy, la aparición de un verdadero estadista en el escenario de la política local, que opte por la presidencia de la República, a partir del año 2020, dejando de lado las apetencias personalizadas. como las grupales partidaristas.

De cara a los próximos comicios electorales a celebrarse el año señalado anteriormente, se están haciendo el “moño competitivo”, muchos politiqueros del patio, algunos hasta sin reunir las condiciones mínimas requeridas. ¡Qué “pena”!

Evidentemente, están haciendo provecho de la escasez de líderes políticos que se verifica entre los dominicanos, amén del desasosiego, las inconformidades, las burlas, como los abusos de todo orden que golpean a la población de forma constante; que se desea ver caras frescas, y realmente prometedoras, en la palestra social inherente.

Además, andan en búsqueda de la friolera de cuartos que entrega el Estado a los partidos, a través de la Junta Central Electoral (JCE), para la preparación del proceso correspondiente; y, el disfrute de sus más connotados representantes; que estos últimos se hagan más ricos cada vez.

Es obvio que, cuando se está por llegar al poder de todo se dice, y se promete en demasía por supuesto, aunque haya que “patrañar” en abundancia. En ese sentido, más  que risible se torna la aseveración de uno de los nuevos aspirantes al trono ahora: “Solo el PLD puede enfrentar los desafíos del país”. También consideró que, “su proyecto garantiza la continuidad del PLD en el Gobierno”. ¿Creerá él mismo, lo que está diciendo? ¡Muy difícil! (Véase: periódico “El Día”, edición de fecha 15-5-18, página 10).

Cabría peguntar a ese señor, ¡oh varón!, ¿y por qué su organización política no ha enfrentado los tantos retos que se han tenido durante las gestiones de gobierno disfrutadas ¿(dos décadas)? ¿No se ha querido reparar en ellos?

En adición, apuntarle que, ¡queda tiempo suficiente para completar el último período! No obstante, no se percibe nada en ese orden, a pesar de las tantas evidencias persuasivas que predominan actualmente, como los riesgos probables envueltos, con mayor ahínco cada vez, respecto de lo que viene ocurriendo en el ámbito internacional, como nuestra dependencia económica innegable.

La única previsión posible, parece ser, es la aplicación de una mayor carga impositiva a la población, aumentarle la presión tributaria hasta que “reviente”; y, seguir cogiendo cuartos prestados sin control alguno. ¡Cuánta demagogia, mamacita!

En este país aún quedan hombres con condiciones sobradas para hacerse cargo de los grandes problemas nacionales, los presentes, y los futuros que puedan llegar; que han mostrado aptitudes sobradas y pulcritud absoluta, para una eventual escogencia, y encargo.

A esos se debe procurar conquistarles, para que asuman el desafío patriótico requerido, independientemente de la parcela política a la cual pertenezcan. Lo importante sería su disposición de contribuir, y que los mismos acepten participar en la actividad política local, cuyo descrédito viene alejando a los buenos dominicanos, desde hace ya tiempo razonable.

A todos estos aventureros de nuevo cuño, como a los que ya han estado gobernando, y nada favorable han hecho en favor de este país, hay que subirles los vidrios, ignorarlos por completo. Pues de lo contrario, la nación continuará sumida en corrupción, impunidad judicial, endeudamiento externo, tráfico y consumo de drogas, como inseguridad ciudadana granel,

¡Ojo al Cristo pueblo!; y, no te deje sorprender nueva vez, con tantas demagogias, como las patrañas a las que recurren de ordinario estos trúhanes politiqueros, “troquelados “a lo moderno.  ¡De nuevo lo intentarán!

La gran mayoría de esos cree, que aquí la gente es verdad que no tiene memoria. Por eso actúan con tanto desparpajo. Pero, como dice un caro amigo; “la venganza es dulce, y se come muy despacio”. ¡Qué no se sorprendan luego!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

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