Una vida en dos cuartillas

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EL alma blanca, tez oscura de este hombre, tienen una cadena de saltos y triunfos modestos en su vida, que lo llevaron a ser vendedor al público, canillita (vendedor de periódicos y revistas), impresor; hasta convertirse en un periodista hecho y derecho, que se ha ganado el respeto y el cariño de todos con los que le tocó trabajar. Su nombre inspira admiración en sus colegas, es Eusebio Marte Soriano.

Echando una retrospectiva, viviendo en el corazón de Cristo Rey, en el tiempo de la Revuelta Bélica de 1965, la madre de Eusebio lo había comprado en “Café de Pilón, aprovechando el sopor de las tres de la tarde, en el alma del sol .

Y en un receso de los bombardeos con que era asediado el barrio en esos días; cuando abruptamente a su lado cae una mujer embarazada, con el cambio partido en mil pedazos.

Ese día miró la cara de la muerte con todo su rigor. Su madre, dice que el muchacho llegó blanquito. “Todos sabían que hablamos de alguien de color retinto, como la noche”. ¡Pero de nevado corazón!

Su primera infancia no fue un carnaval, se rompió la cabeza pensando en la manera de hacer más llevar la economía familiar y ayudar a su madre y sus hermanas, a las cuales ayudaba a mantener.

Era la lucha diaria por economizar cheles, vendía dulces de coco con voz melodiosa, que andando el tiempo todavía saborea. Estas exquisiteces las elaboraba con amor una vecina cuyo nombre se pierde en las brumas del tiempo, pero que era conocido como Frank.

Cuando los dulces no se vendían, entonces surtió una caja con líquidos negros, marrón, un cepillo de lustrar calzados y se graduó de limpiabotas.

Su barrio en este entonces era Villas Agrícolas, en la aguerrida zona norte, donde se realizaba la temible Operación Limpieza que determino matar combatientes, pero que fue la muerte a mansalva de hombres y mujeres; fueron días de terror en Santo Domingo.

Eusebio tenía un amigo fiel, era un joven albino con el pelo rojizo. Sin duda, eran grandes amigos, eran inseparables como la carne, como harina del mismo costal.

Andando el tiempo se inicia como “Canillita”, vendedor de periódicos, las revistas Eva y Ahora, donde corre la fama de su responsabilidad y persona de buen corazón que regala sonrisas y amistad a todos por doquier.
Eran días difíciles, el dinerito debía ganarlo con el sudor de su frente, pero no descuidó sus estudios primarios. Hacia el año de 1972 se convirtió en un empleado fijo del periódico El Nacional, luego pasa al presente, también del Grupo Corripio en el área de impresión. Era todo un reto para el responsable de manejar esa máquina gigantesca que vomitaba periódicos.

Con gran esfuerzo y muchas privaciones logradas en Bachiller en el Liceo Colegio Constancio Vigil Díaz, en el ensanche Luperón.

El hecho de que las claves de las noticias hayan sido creadas hace un tiempo en su mente y su cerebro, unido al interés de superación que lo llevó a la matriculación en la Carrera de Comunicación Social, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

En seguida, recibió el estímulo constante de los que están familiarizados con él, imprimiendo y leyendo, además de ser un turno que le facilitó avanzar en los estudios.

Menciona como uno de sus logros el haber estado en la Redacción Central del vespertino Última Hora y la Tarde Alegre de la mano, de un periodista de Experiencia: Felipe Mora.

Sonríe de satisfacción para decir que no solo se logró sus sueños que otros impresores de esos días se graduaron de contadores públicos autorizados y otras profesiones liberales.

Disfruta estar informado, conocer las noticias del área social, la política, la vida cultural y la información en sentido general.

A las nuevas generaciones de periodistas, el tiempo al día en el manejo de investigaciones periodísticas, nuevas tendencias y actualización del Siglo XXI y el uso correcto de la gramática en las informaciones y el manejo adecuado de las redes sociales.

Eusebio Marte Soriano. Periodista del tiempo, pregonero, manicero, sembrador de granos en estómagos relampaguentes de vid. Escribidor de trémulo acento, con su escandalo / bulla de vida, mantenía informada la crucifixión ciudadanía sin frontera en su voz de calvario.

Tú eres un trozo de aventajada moral y dignidad lapidada en la garganta del tiempo. Nuestra sabana de luz … Colega del páramo barrial, alfarero de norias y cristalizado de descalzas esperanzas que edificaron en tu alma el santuario idílico y polvoriento. Jovenzuelo, lazarillo del ejemplo.

Sudario de verdades en bandoleras en una esquina fructífera de tu piel encamisada de futuro. Eso eres tù. Una férrea senda de metal y nobleza. Tras saltar empalizadas; fogatas de vidas y alumbre corrupta de paz …

Por, Víctor Elías Aquino / Danilo Correa
(Peña de Tres)

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