Solución crisis uasdianas: evitar la cualquierizacion para elegir sus autoridades

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La Primada, o Primera de América, que por lo regular opera sumida en problemáticas distintas, principalmente de orden financiero, que indiscutiblemente afectan la eficiencia de sus enseñanzas a cargo, como los debidos procesos investigativos que debe encaminar hasta su conclusión, y recomendaciones definitivas, hay que cambiarle los derroteros futuros. ¡Se impone la necesidad desde hace años!

De más estaría decir que, una institución de esa naturaleza, que amén de la calidad académica exigida, también debe preservar, por su origen histórico en América, una loable imagen, tanto local como internacional, requiere obligatoriamente para su dirección superior e intermedia, de gente con los méritos necesarios acumulados, en términos docentes y gerenciales, condiciones que, no cabe duda han sido sustituidas durante los últimos tiempos por la politiquería que rige a lo interno de la misma, dirigida desde los diferentes grupos, “busca lo de ellos” para apoyar candidatos, que allí operan.

Por consiguiente, de cara al nuevo proceso electoral que se avecina en la academia estatal de educación superior, la de mayor prestigio dentro del género en nuestro país, a pesar de los tropezones, y los dardos lacerantes externos de la política que en su seno hacen blanco, cada vez con mayor efectividad, para la escogencia de sus autoridades próximas, nuestra querida Alma Máter tiene que dar un paso al frente, en el sentido de evitar que se prosiga con la cualquierización, que desde hace ya algunos lustros le viene afectando, respecto de las aspiraciones a ocupar los diferentes cargos electivos que allí se tienen, comenzando por el de mayor importancia y responsabilidad: la Rectoría.

Es obvio que, dentro de la misma, tiene que haber adhesión total a lo que allí se enseña dentro de sus aulas, en lo concerniente a una eficiente administración de recursos humanos, para reclutamiento, y selección de los mismos, como el logro de los rendimientos esperados, discriminando en función de los requisitos de cada puesto, deberes y responsabilidades inherentes, etc. El derecho a aspirar es muy legítimo; da sentido innegable a la subsistencia humana, pero no todo el mundo está apto para ello, como el dirigir en este caso.

Una institución como la UASD, que se tiene como la Primada o Primera de América, cabe reiterar, debe tener un selecto cuadro directivo. No se puede dar el lujo de ser manejada por cualquiera, desde las posiciones de mayor envergadura dentro de la misma. Por gente no apropiada; que no califique para tan delicadas funciones de carácter mixto: administrativas-docentes.

Para encargarse de tales funciones directivas, con la efectividad que demandan, se necesita de sólidos currículos en ambas direcciones, amén del sentido de responsabilidad y abnegación en lo personal, necesario por supuesto. No es cuestión de amiguismos, tráfico de influencias, ser cabeza de algún grupo de los allí destacados, y mucho menos tener patrocinios exteriores. Tampoco, el haber quemado etapas a su interno, sin ninguna trascendencia visible; en tareas de esas que en nada favorecen su verdadero y esperado rol académico-social, del que tantos aportes requiere este país.

Muy cierto es que, de los predios uasdianos han emigrado valiosos profesionales en las diversas disciplinas existentes del saber, como súper docentes por demás (recursos humanos perdidos, con loables perfiles para dirigir), debido a una serie de situaciones impropias que se verifican a nivel del modus operandi que ha venido prevaleciendo en la institución durante los últimos años, tintado con la politiquería fehaciente, favoritismos, grupismos oportunistas, personas arribistas sin reparo alguno, etc.; y, que por el nivel intelectual que ostentan aquellos, no han estado en disposición de aceptarlas.

Han preferido marcharse hacia otras instituciones docentes, muchos, hasta “con dolor de su Alma” como se dice. ¡Les duele la UASD! Allí se formaron, y se siente deudores ante su Alma Máter. Pero, se ven cosas allí que resultan insoportables. ¡Qué para dejarlas pasar por alto, habría que hacer el papel de masoquista!

No obstante, a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) le que queda un activo significativo aún, compuesto por hombres y mujeres de valía; no de esos que andan detrás de los que aspiran a los mandos superiores, “buscando lo de ellos”, limpiando saco y haciendo coro. ¡No, estamos hablando de otras fragancias que se respiran en su interior!

Hay gente todavía allí, con condiciones sobradas para dirigir y administrar por completo la alta casa de estudios superiores, desde sus diferentes posiciones electivas. Ahora, los mismos, para poder descollar como se debe, tienen que desprenderse de todas esas sombras que restan, y tratar de autoproclamarse, a través de un discurso político convincente. Además, venderse realmente como lo que son, sin falsas, ni las claras demagogias de estilo, que ya cansan en los oídos de los votantes que allí se tienen.

Claro, se requiere de discriminaciones objetivas en verdad, y oportunas por supuesto. Hay que separar los “mansos de los cimarrones aventureros”. Todo, para que la UASD se pueda encaminar hacia derroteros más propicios y prometedores esta vez.

De lo contrario, ¡se seguirá montado en el mismo caballo!: exigencia de un mayor presupuesto estatal, como es lo que se estila anualmente, y demanda de mucho más eficiencia académica e investigativa por parte de la sociedad nuestra, que la subvenciona en el fondo, y que no se puede negar brillan en gran parte por su ausencia, a pesar de los decires, como las proclamas politiqueras y alentadoras que se escuchan.

Más adelante, habrá que seguir escribiendo sobre esta temática; pero, señalando ya algunos nombres y apellidos de personas que merecen ser ponderadas en el tenor de lo que se trata, al igual que mencionadas de forma directa claro está, por ser dignas de tomarse muy en cuenta, según nuestro humilde juicio, y que creemos también lo es de muchos, en ocasión de los próximos comicios electorales uasdianos.

¡Las oportunidades siempre son buenas para trata de enmendar, aprovéchese la ocasión entonces!

Autor: Rolando Fernández

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

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