Llegó la semana del romo, el “playeo” y el “montañeo”

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En eso han convertido la denominada otrora “Semana Mayor”, o “Semana Santa”. Claro, para ello se ha hecho provecho del caldo de cultivo social de mayor incidencia: la ignorancia generalizada, cada vez in crescendo, considerada por los grandes esoteristas hindúes, a la cabeza el Iluminado Maestro, Buda Gautama, como el “pecado capital de la humanidad”.

Muy lamentable, el que actitudes tan reprochables tales, asociadas con las bebentinas, como el “vacacionismo” desmedido,  y el excursionismo, se hayan venido observando durante los últimos tiempos de la llamada “Era Cristiana”, capitaneada, según es sabido, por el Amado Maestro Jesús, como Avatar de Piscis, y teniendo a cargo dentro de su ministerio terrenal (30 – 33 años),   encarnando en el plano físico la Magna Conciencia del Padre en los Cielos, la  ejemplificación  ante los hombres (general),  respecto del sendero evolutivo completo que deben recorrer, para su regreso definitivo a su Fuente de Origen, haciéndose primero Uno con el Cristo, nivel espiritual supremo, que Él, como humano, representó. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14-6, Sagrada Biblia). No quería significar, obviamente, el Jesús-hombre.

En el ámbito esotérico puro, ese está considerado como el período conmemorativo que debe ser de más significación para la especie humana, y su propósito real sobre el planeta Tierra. Por tanto, es preciso honrarle con la mayor devoción posible; respetarle en grado sumo.

Sin embargo, los politiqueros, y los comerciantes aprovechadores, mayormente, son los que se han encargado de “relajarle”; de inducir a la gente a que todo lo espiritual relativo sea tirado por la borda durante la época; a hacer provecho del largo feriado anual para “empinar el codo”, como se dice en buen dominicano; al igual que, visitar balnearios, playas y montañas a nivel de toda la geografía nacional, como lo es en el caso nuestro.

Claro, no solo en Dominicana se procede de esa manera, en otras latitudes también.  Aquí, por ejemplo, “Reserva hotelera para Semana Santa superará el 90%,” según el presidente de Asonahores. ¡Qué botín mamacita! ¡Penosa realidad! (Periódico “HOY”, edición del 24-3-18).  El comportamiento señalado, es algo casi generalizado a nivel mundial. En lo que menos está pensando la gente ya, es en asuntos de espiritualidad.

Aunque resulte osado decirlo, cuánta falta haría la ocurrencia de algún evento catastrófico natural, inductor por supuesto, coincidente con las desaprensiones mundanas que se verifican durante los últimos días de la Semana Mayor, para ver si los humanos tratan de concienciarse sobre el verdadero significado alusivo a la magna y divina celebración del período, tal se debe considerar, que desde hace tanto tiempo se viene deshonrando alegremente.

Resulta más que chocante el hecho de que, con tantos fines de semana largos que tiene el año, el que debe ser el más importante, en términos de divinidad y respeto a lo sagrado; como, el utilizarlo nada más que en la realización de actividades espirituales, y momentos de reflexión; de expresar el verdadero amor incondicional a sus congéneres, y las demás especies terrenales, sea desperdiciado, y depreciado en sí tal manera.

Claro, lo que más media en ese accionar deleznable de las personas, es la falta de conciencia sobre el Padre Creador de todo el Universo, incluido el microcosmo, entidades espirituales encarnadas (hombres-general), y la razón de sus tránsitos terrenales, que muy bien se puede asociar con las lejanas frases del extinto Milton Peláez, incluyera en uno de sus jocosos cantos juveniles, hace ya décadas: “EN EL MUNDO EN QUE VIVIMOS, NADIE LLEVA RELIGIÓN, SOLO SE ACUERDAN DE CRISTO, ….,CUANDO SIENTEN UN TEMBLOR, O CUANDO LLEGA UN CICLÓN”.

Acertó en gran medida ese icono del humorismo local, actor cuando tal ejercicio servía. Eso ahora de la Semana Santa, que se produce desde hace mucho tiempo, es una muestra más que fehaciente de lo expresado. ¡Recordemos!, que las escribió en ese entonces. ¿Y, en el presente, qué tanto más se podría decir? ¡Tarea para los piensan!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

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