Los políticos están “demeritando” el sistema de partidos

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¡Fehaciente realidad nacional! Muy similar a lo que viene ocurriendo en otros países, con respecto a ese tenor, que ahora ha sido puesto más en evidencia, con el ingrediente del escándalo mayúsculo de corrupción internacional que tiene a la cabeza la empresa constructora brasileña ODEBRECHT, patrocinadora confesa de los actos dolosos relativos.

Ya nadie cree en esas instituciones partidaristas coloreadas. Las mismas están de capa caída, en camino inminente hacia la desaparición. Un gran segmento de las sociedades, como por ejemplo la nuestra misma, no teme calificarles como “ventorrillos comerciales”; o, conjunto de “escorias” arribistas busca lo de ellas, por más que traten de “tintarse de otro color confiable” durante los procesos electorales.

Cuántos que en esas han militado, con excepciones muy contadas, se han encargado de desacreditarles en extremo, y convertirles al mismo tiempo en empresas que solo proporcionan jugosos beneficios personales; en fincas para explotar, extensivas hacia todo el país de que se trate; y, dejando de lado, por supuesto, los credos sociales, políticos, y patrióticos que les dieron origen, los cuales categorizaron a sus ideólogos primigenios, tales han sido los hombres concernientes a nosotros, que pertenecieron a los tres partidos que se tenían otrora como mayoritarios.

Aquellas loables iniciativas han sido tiradas por la borda, función que ha estado a cargo de los farsantes herederos, y dizque discípulos reconocidos. Uno de los ejemplos más palpables lo tenemos actualmente en la nación dominicana, donde los trabajos de formación por parte de un prócer nacional, el gran maestro Juan Bosch, con respecto a dos instituciones del ramo, el PRD y el PLD (Partido Revolucionario Dominicano y Partido de la Liberación Dominicana. La revolución y la liberación se fueron para casa del carajo), los han lanzado por completo a un basurero profundo, desde donde difícilmente podrán ser jamás rescatadas sus esencias originales.

Después de la desaparición de su mentor, y guía en ese caso; como, del líder sustituto directo en la primera entidad, el doctor José Francisco Peña Gómez, las deshonras a sus memorias póstumas, y hasta antes, se han hecho más que evidentes.

Cuando a esos partidos, desde el poder pleno, les ha tocado dirigir los destinos nacionales, los fiascos han sido inmensos. Eso ha provocado en gran parte la pérdida innegable de toda esperanza nacional, en relación con dichas organizaciones políticas. ¡Muy difícil ya, será lograr las reivindicaciones debidas!

La falta de confianza en los grupos políticamente así organizados, en Dominicana, por lo que toca, ha venido provocando que una eventual desaparición del sistema de partidos aquí esté a la vuelta de la esquina, motivada por las desaprensiones y los actos dolosos en que han estado incurrido los máximos representantes de los llamados partidos mayoritarios en el pasado, repletos de impunidad excesiva desde hace ya bastante tiempo.

Y eso, como es lógico suponer,  habrá también de provocar que el “ciclón batatero” se lleve de encuentro a los recoge boronas en los pies de las mesas de los grandes, los cuales constituyen la seudo oposición minoritaria, en  unión a otro grupo de enmascarados bastante conocidos (un nuevo partido recién formado), que tiene el poder político regente, con todas sus cajas de resonancia, incluida la mayor, el Congreso Nacional, considerado como un club de levanta manos, compuesto siempre por miembros adeptos  al Poder Ejecutivo,  muy bien compensados, por cierto.

Es irrebatible que, “por ahí María se va”, como reza un dicho popular, si es que cabe la analogía, por lo que es previsible la instauración en Dominicana de un régimen de fuerza, encabezado por alguien que no provenga de la patraña de las urnas, que por lo regular solo proporcionan presidentes atados hasta la saciedad, para ir nada más a trabajar en favor de los sectores que representan, dentro de los grupos hegemónicos, explotadores y antinacionalistas que se gasta la nación.

En ese tenor, según sostienen sociólogos autorizados, que han investigado sobre el eventual retorno de ese tipo de gobierno, luego de haber sido derrocado, el reintegro casi seguro se produce por lo regular, debido al caos que se registra entonces, la corrupción estatal, las desaprensiones de los políticos “relevantes” o sustitutos en el mando, como la falta de institucionalidad evidente, a los 45 años promedio de su desaparición; y,  ocurre que, en esta República ya pasan de los 50, y piquito, verificándose iguales flagelos, desde hace varios lustros.

¿Qué pensar en consecuencia? ¡Qué la preparación ciudadana, a todos los niveles, ya se hace más que necesaria! Y, ¡qué todos los gánsteres modernos de la política local, tienen que ir poniendo sus barbas en remojo!, ya que el “Chapulín” liberador posible está al acecho, para pedirles a todos esos turpenes, rendir cuentas al pueblo con exactitud.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

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