Difícil encrucijada para el primer mandatario de los dominicanos, ¿voy, o no voy?

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En estos momentos la temática que más está sobre el tapete a nivel local, es la eventual repostulación del señor presidente de la Republica, a la que vienen dando suficiente calor, como muy necesaria,  a través de los diversos periódicos nuestros, sus adeptos, serviles incondicionales, bocinas pagadas, como los arribistas de siempre; al igual que, otros beneficiarios notables de su gestión, como son los casos de determinados grupos económicos, y empresarios destacados, dispuestos por lo regular a patrocinar las intenciones de ese tipo, para poder seguir después ordeñando “la vaca nacional”, tal es su estilo de ordinario.

Como consecuencia de eso, los problemas más cruciales para esta sociedad se están dejando de lado. Todo se supedita, a si hay o no la disposición de regreso por parte del jefe mayor al poder después del año 2020. ¡Qué anuncie su reelección ya!

Claro, se infiere un propósito subyacente en esa actitud: el provecho de una decisión afirmativa del mandatario, vale reiterar, para entonces procurar el respaldo pueblerino requerido, a partir de ahí, mediante la concretización de determinadas ejecutorias que desde hace tiempo son esperadas, pero que se han puesto en el olvido por parte de los mandamases de turno.

Es obvio que, de lo contrario, habrá muy poco porque preocuparse, pues el resto del periodo presidencial no se puede desperdiciar en asuntos que no fructifiquen para los enganchados hoy al tren gubernamental.

Amén de esa intención descabellada, no cabe duda, está el amplio jardín de la corrupción estatal que toda esta gente ha sembrado, aunque siempre se busca ocultarle, idea en la que se persiste, con amplias raíces internacionales, cuyos tentáculos vienen arropando por completo a la nación, y que por tanto están “aromatizando” al mismo eventual aspirante de nuevo a la poltrona presidencial, en su osada continuidad durante un tercer período.

De ahí que, el diligenciar también que la impunidad continúe su reinado, mientras tanto, y preferentemente después, está dentro de los aprestos del posible retorno del gobernante, a pesar de las ambivalencias mostradas entre algunos de sus mismos seguidores, diciendo unos que sí, y otros que ese señor no está en eso.

Evidentemente, todo luce indicar que el licenciado Danilo Medina, a pesar de los decires lamboneriles escogidos, como estratégicos a grandes rasgos otros, tiene por delante el tener que lidiar con una encrucijada bien difícil en el futuro inmediato, cuando de hacer pública su decisión de reelegirse o no se trate, lo cual él directamente ha venido manejando con cierta sutileza. Pero, al final tendrá que hablar claro. Y, se impone, por tanto, que, en lo adelante, el sosiego como el tacto de lugar, deberán continuar prevaleciendo.

Él va tener que ponderar dos circunstancias dignas de la mayor reflexión posible. Por un lado, el tener que cubrirse todos de las puniciones probables, en lo que “el hacha va y viene”, como después de concluido el actual período presidencial, lo cual sería uno de los objetivos a plantearse, frente a los tantos escándalos de corrupción que se les atribuyen, y que han trascendido con suficientes detalles hasta la opinión pública. Ese pensar, obviamente, inclinaría no solo a decir que aspirará de nuevo, sino a procurar en adición, de manera decidida. el favor de los votantes nacionales,

En ese sentido, no cabe duda que el actual mandatario se las sabe buscar, ya que su accionar así lo indica. Eso de convocar últimamente a los posibles aspirantes a la presidencia de la República, dentro de su tendencia claro está, para dizque reflexionar con ellos sobre la temática, según reseñara la prensa local, dice bastante para un buen entendedor cualquiera, no solo dentro del ámbito político.

La iniciativa conduce a un claro camino:  venderles la idea de que, entre todos ellos juntos, los reunidos a solitud, no alcanzarían la votación necesaria, que les permita quitar del camino al expresidente Leonel Fernández, y truncar sus aspiraciones de nuevo al poder. Significaría eso que, evidentemente, solo “yo” podría hacerlo. Por tanto, sería este servidor la única opción con posibilidades de triunfo frente al que se tiene como el “león”, dentro y fuera del partido morado.

Por otro lado, la segunda motivación para agenciarse el continuar al mando de la cosa pública aquí, sería el preguntarse, si debo evitar que me dejen seguir solo con “el entierro hasta el camposanto”, diabólico en esta ocasión, lo cual se produciría en el caso de retirarme de los comicios próximos. Sería eso arriesgarme a que todo el funcionariado oficial que he designado, me saque los pies, y me deje con todo el peso del “muerto” a mí nada más, como es lo que de ordinario ocurre cuando un mandatario expresa su no aspiración de reelegirse.

Como se puede ver, más que motivos hay para su innegable proyecto, y son esas dos atendibles situaciones, principalmente, las que mantienen el fogón encendido al respecto; que, se infiere incidirán en que la balanza se pueda inclinar hacia el lado del sí, en términos de procurar o no la reelección presidencial para un nuevo mandato.

Obviamente, el intentar volver le sería lo más conveniente, analizado desde esos dos ángulos referentes. Ahora, la verdad es que, no le va a ser fácil el convencer, como el agenciarse la aprobación de los procedimientos legales que se entienden como necesarios para tal propósito, amén de los problemas políticos y sociales que su intención podría generar, protestas abiertas, que podrían alcanzar hasta la disolución del partido morado mismo; como, revueltas pueblerinas con consecuencias impredecibles.

Es lógico pensar que, reparando con atención en problemáticas de ese tipo a la vista, entonces habría que decidir con respecto a un “no” casi obligado, asaltándole ahí la pregunta obvia, ¿qué hacer, a “pesar de los pesares”?

Lo cierto es que, el señor presidente de la República tiene una gran encrucijada por delante. El qué decir, y cuándo, como el estar en disposición de asumir todo riesgo probable envuelto, son factores más que importantes a considerar. Ojalá que se actúe con la habilidad que ameritan circunstancias como esas, por su beneficio propio, y el sosiego del país.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

 

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