¡Qué falta hace la llamada juventud rebelde de otrora en Dominicana!

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Esa era la calificación que ayer se daba a los jóvenes inquietos y osados entre nosotros, que se inclinaban por reclamar el derecho a expresar sus ideales, y sentimientos patrios, como a exigir de los gobiernos de turno las reivindicaciones sociales debidas.

¡Lamentablemente!, en este país, ese segmento pueblerino con concepciones tales, y deseoso siempre de superación, a través del cultivo a la lectura de connotados autores “ideologistas”, destacados sociólogos, y defensores de modelos, al igual que teorías de orden económico, más justos para los pueblos, como sepultureros del capitalismo explotador, entre los que se incluían a Carlos Marx, Mao Tse-Tung, Marta Harnecker, Friedrich Engels, Lennin, y otros, ya no se tiene ni sombra del mismo.

Estaba compuesto aquel conglomerado patriótico por soldados juveniles, como se les podía llamar, inclinados además por alcanzar las enmiendas requeridas dentro del marco social regente a la sazón; siendo en adición, guardianes a ultranza de la soberanía nacional. Evidentemente, todo aquello es cosa del pasado.  ¡Duele, tener que decirlo!; pero, es la cruda realidad.

Todo ha sido cambiado hoy, por el na’e na’, y to’ e to’ ; por los patrones transculturizantes asumidos, actuándose como robots; y, en base a los condicionamientos mentales inducidos desde las esferas políticas de poder dominante, tanto nacionales como extranjeras, fomentadoras de la ignorancia, para su provecho y bienestar; como, por los núcleos económicos regentes, que también de ordinario más engrosan sus cajas de caudales, a partir de los efectos obvios derivados de dicha actitud desaprensiva..

Se perdió casi por completo la fuerza exigente y revolucionaria de los jóvenes en Dominicana, que deben ser los más llamados a velar por la estabilidad económica y el desarrollo del país que les habrán de legar los “pasantes” en los mandos de turno; de enfrentar los injerencismos extranjeros; a impedir que los grupos hegemónicos lo conviertan en una finca de su propiedad, perjudicando así a las grandes mayorías locales.

Además, a honrar con firmeza las gloriosas notas del Canto Patrio, con adhesión completa al pensamiento duartiano, y obediencia a los mensajes contenidos en las frases patrióticas y loables de aquel prohombre sacrificado por el país, tal es el caso de:  “Mientras no se escarmiente a los traidores como se debe, los buenos y verdaderos dominicanos serán siempre víctimas de sus maquinaciones”. ¡Cuántos de esos “desaforados” se tienen hoy aquí!

Es por la falta de aquellos intrépidos adolescentes, y hombres jóvenes decididos, dispuestos a ofrendar hasta sus vidas, pensando y previendo sobre el futuro incierto del país, que todos estos políticos desaprensivos y avaros de nuevo cuño han venido haciendo cuánto les viene en gana con la administración de la cosa pública nuestra. Y, amén de eso, hablan al pueblo con cierta demagogia, que hasta de burlona se podría calificar, como si ya aquí no quedarán hombres pensantes, y ciegos por demás.

Es la reflexión a la cual se puede arribar, a partir de algo que expresara el actual mandatario de la nación, en ocasión de los seudo tributos rendidos a los Padre de la Patria, en el mes de febrero próximo pasado, y que recogió el periódico “HOY”, en su edición de fecha 26, página 4ª, bajo el título: “Presidente Medina dice honra Padres Patria con trabajo”. “Más vale creerlo, que ponerse a averiguarlo”, como dice la gente. ¡Esa ponencia hay que leerla con sosiego crítico!

Osó decir entre otras cosas que, “Para corresponder a los sacrificios de nuestros héroes independentistas, el gobierno de Danilo Medina trabaja en superar las desigualdades sociales y económicas, con la mirada puesta en la unidad y el respeto a toda la ciudadanía cobijada bajo nuestra bandera”. ¡Cuánta distancia hay de lo dicho al hecho! Es verdad que, a veces los políticos no miden sus expresiones; porque de eso, sí es que poco se observa en esta nación.

Jóvenes dominicanos, “¡Ojo al Cristo!” Déjense de estar pensando nada más que en drogas, reguetón, y otras “yerbas aromáticas”; como, en los esnobismos que les están metiendo por ojos, boca, nariz, todos estos trúhanes, políticos, antinacionalistas, y los representantes del poder económico atropellante siempre, para que mañana no se tengan que lamentar.

Pues, les van a dejar un “trompo embollado”, que difícilmente podrán desatarlo, mientras ellos hoy gozan y disfrutan a plenitud de todo cuánto les proporciona el Estado nacional.

¡Traten de emular, en su defensa, aunque algo tardía ya, la clase juvenil del ayer!

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

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