El matrimonio infantil obstaculiza el derecho a la educación

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La UNESCO emite declaraciones a proposito de el Día Internacional de la Mujer

París, 8 de marzo — Solo 44% de los países se ha comprometido plena y legalmente, a través de tratados internacionales, con la causa de la paridad de género en la educación, según el Resumen sobre Género de este año, publicado por el Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo de la UNESCO (Informe GEM) el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Esta es la conclusión clave de su sexto Resumen anual, que encuestó a representantes de 189 Estados para evaluar si garantizan que las niñas y las mujeres se benefician plenamente del derecho a la educación.

“En 1990, el mundo se comprometió a tener el mismo número de niños y niñas en la escuela primaria para el 2005. Desde entonces nos hemos fijado un conjunto más ambicioso de objetivos de igualdad de género y hemos puesto como plazo el año 2030, pero no debemos olvidar que, a pesar de considerables avances, uno de cada tres países aún no ha logrado el objetivo original”, dijo Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO.

“A cada uno de nosotros –desde los gobiernos hasta los maestros, las comunidades y las familias– nos incumbe desempeñar un papel determinado para impulsar el cambio frente a la discriminación”, agregó Azoulay.

El Resumen, elaborado con apoyo de la Iniciativa de las Naciones Unidas para la Educación de las Niñas (UNGEI), analiza las causas de la lentitud del progreso hacia la igualdad de género en la educación, y la forma en que pueden abordarse. El texto recuerda los compromisos legales adquiridos por los países para con el derecho a la educación de las niñas y las mujeres a través de tratados internacionales, centrándose en tres de ellos: la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. Siete países no han ratificado plenamente estos convenios.

“Haber firmado un tratado internacional no siempre garantiza una gran igualdad de género en la educación. Sin embargo, los tratados sí proporcionan un medio posible para lograr que los gobiernos rindan cuentas, y deben considerarse una medida importante en su compromiso con los derechos de las niñas y las mujeres”, dijo Manos Antoninis, Director del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo.

Los gobiernos deben adoptar leyes y políticas que eliminen los obstáculos que impiden a las niñas asistir a la escuela y disfrutar de la igualdad de trato en el aula, según el Resumen, que hace un llamado a que las personas se unan a la campaña del Informe GEM: #QuiénEsResponsable

.En muchos países, las leyes –especialmente las que permiten el matrimonio precoz o admiten que las escuelas excluyan a las niñas embarazadas­– son barreras a la educación. Según un estudio de 2016 de Human Rights Watch, Tanzania hace pruebas habituales de embarazo a las niñas y anualmente expulsa de las aulas a más de 8.000 cuando el resultado es positivo. Veinte países que han ratificado la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer expresaron reservas sobre el artículo del texto relativo al matrimonio infantil, haciendo la vista gorda ante el matrimonio forzoso y la negación del derecho a la educación de las niñas.

El Resumen añade además que 34% de los países no han logrado la paridad en la primaria, el 55% en la secundaria inferior y 75% en la secundaria superior. Por último, propone medidas para eliminar las barreras a la educación de las niñas y hacer que los gobiernos rindan cuentas por la desigualdad de género. Estas incluyen una revisión periódica de los currículos, los libros de texto y los programas de capacitación docente; una infraestructura escolar adecuada que cuente por ejemplo con instalaciones de saneamiento separadas para niñas y varones; una mayor representación de las mujeres en puestos de liderazgo educativo; políticas más fuertes para abordar la violencia de género relacionada con la escuela; y establecer códigos de conducta para estudiantes y docentes.

 

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