Amarga realidad uasdiana: la baja calidad estudiantil presente

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De nuevo sobre el tapete está la temática; pero, se colige que, nada se hará tampoco en esta ocasión. Así continuará esa lacerante situación, por el costo político que tiene la adopción de los correctivos pertinentes en ese orden, tanto a lo interno como a lo externo de la institución académica.

Y es que, en la deficiencia estudiantil que allí se verifica inciden factores asociados con el modus operandi que rige al interior de la entidad educativa, que como obvio suponer incluye todos los procedimientos electivos para sus autoridades, en que predomina la cualquieración de personas, al margen de que se reúnan las condiciones requeridas para desempeñar los cargos a que se aspire, en términos propiamente gerencial y académico.

“Yo quiero ser rector, vicerrector, decano, vice, director de escuela, etc. y puedo optar con muy pocos inconvenientes”, es lo que de ordinario se escucha. Además, “solo tengo que agenciar la conformación de un grupo respaldante que haga el trabajo proselitista”. Requerimiento obligado obvio:  la promesa de reciprocar a posteriori; y, repartir después el pastel a disfrutar, mediante las designaciones en buenos cargos administrativos jugosos.

Eso de tener que gastarse autoridades poco aptas, mal dirigiendo a lo interno de la UASD, como los escandalosos bajos índices académicos permitidos al alumnado; y, la permanencia dentro de “estudiantes chatarras”, como bien se les podría denominar, sin ánimo de discriminarles, solo por la poca formación básica requerida que reúnen; al igual que, el grado mínimo de responsabilidad que observan.

Todos son factores lacerantes que ya se han convertido en consuetudinarios en la academia estatal, los cuales tienen su origen en los excesos de democracia de naturaleza politiquera, y retaliatoria propiamente, que datan desde hace décadas, y que permanecen intactos, a pesar de que ya los tiempos no son los mismos; de que las condiciones todas han cambiado.

Los docentes que han tenido la oportunidad de interactuar bien de cerca con estudiantes en las aulas universitarias usasdianas, que nada más han estado inclinados por el deseo de colaborar con la formación el nuevo relevo generacional requerido, conocen a cabalidad donde está la raíz del alto número de alumnos allí regístrados, que solo van a ocupar butacas dentro de la academia, sin asumir las responsabilidades debidas. No se quiere estudiar, ni investigar nada en la mayoría de los casos.

Cada uno pone su condición personal en evidencia; su ineptitud innegable, en cuanto a la preparación básica que corresponde tener; como, a la mala elección de la carrera que están tratando de cursar, Amén de eso, olvidan que no todo el mundo ha nacido para ser profesional; el estar en capacitad para cursar estudios a ese nivel.

Pero, como en la UASD todo se puede, van y se inscriben sin reparar en nada de eso, aunque tengan que dar mil tropezones para mal graduarse, si es que antes no se espantan. De aquí que el Centro educativo esté masificado en grado sumo en el presente; al igual que, las tantas deserciones que se producen periódicamente.

Claro, toda esa gente, sirva o no sirva, es necesaria para procurar un mayor presupuesto anual al Estado nuestro. A eso obedece, principalmente, la no aplicación de los reglamentos académicos vigentes; la poca exigibilidad de rendimiento académico a los seudo estudiantes inscritos; como, el que eso de la baja estudiantil se haya convertido en letras muertas.

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminems.wordpress.com

 

 

 

 

 

 

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