La capacitación como negocio

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El mercado de los cursos online hoy en día, da para todo y para todos. Sin embargo, los contenidos y aprendizajes de cada uno de ellos son muy distintos, y en algunos casos muy distantes de lo que los participantes soñaban alcanzar.

Muchos cursos online ofrecen el cielo y la tierra al tomar X curso, algunos hasta señalan a los posibles participantes que no necesitan ningún tipo de conocimientos.  Sabemos, aquellos que hemos sido docentes que cualquier persona que se plantea ampliar sus conocimientos en ciertas áreas, requieren de una base.

Sin desmerecer que los cursos online aportan a los estudiantes grandes conocimientos y aprendizajes en nuevas áreas, muchos se convierten en complementos de sus carreras, las cuales enriquecen con nuevas técnicas. Actualizan vocabulario. Cuántas veces no ha pasado que se comienza a dar un nombre nuevo a una herramienta, que anteriormente se denominaba de otra forma, al analizar y adentrarse en el nuevo término, encontramos que se refiere a la misma herramienta con aplicación de una u otra diferencia, o simplemente, se refiere a lo mismo.

La capacitación como negocio no es reciente, ya tiene varias décadas inmersas en nuestro continente latinoamericano. En el caso, por ejemplo, de las universidades privadas la visión ha sido más hacia el negocio que a la calidad de lo impartido. Y los cursos online no han escapado a esta situación, cualquiera funge como docente de dichos cursos sin tener preparación para transmitir, tanto conocimientos como valores implícitos en el ejercicio profesional.

Mucha capacitación online como negocio atrapa al participante para que le sirva como cliente, para otros productos o servicios conexos, como base de dato para empresas donde ellos participan. Otros, utilizan a los participantes para que los trabajos que exigen en los cursos, los mismos los presentan como parte de sus ideas a sus clientes. Y así, el enfoque sigue enmarcado en una capacitación como negocio, más que el manejo de una ética sobre el conocimiento impartido.

La tecnología es una herramienta muy bien manejada por algunos cursos online, que atrapan al potencial participante con un deslumbramiento de técnicas que una vez inserto en ella, puede tener 2 caminos; una donde realmente sea bueno y otro donde simplemente se vea frustrado, porque no alcanza lo prometido u ofrecido por el curso.

La capacitación como negocio puede cumplir con ambas funciones; tanto la de generar ingresos económicos, aquellos que la promueven, como entregar conocimientos y aprendizaje a los estudiantes. Pero sobre todo, respeto al participante, que no se utilice su buena fe por aprender para cambiar sus datos en un mercado.

Estamos claros, que ya la privacidad de cada uno de nosotros llegó a su fin con las redes sociales, con los buscadores, pero no debemos olvidar que aún existen las personas que dan valor a la verdad. En síntesis, que no quieren ser engañados a la hora de creer en algo que promete entrega de nuevas herramientas profesionales.

 

Milagro Portillo

Consultora Internacional

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