“Eso llora ante la presencia de Dios”. ¡Cuartos para botar!

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Cuántos problemas nacionales se podrían resolver con la friolera de 1,260 millones 400 mil pesos, que serán entregados alegremente por el Estado dominicano, a través de la Junta Central Electoral (JCE), a los partidos políticos nacionales durante el presente año, entidades conformadas hoy por vagos politiqueros, arribistas, y mercaderes del ejercicio, que solo buscan provechos personales y grupales, como es de todos conocido. (Véase “periódico “El Día” del 8-2-18).

Cuartos suficientes para cubrir francachelas politiqueras, como proselitismos electorales, y demás yerbas aromática. También, para que más representantes de esas organizaciones continúen haciéndose multimillonarios. ¡Ay mamacita!

Como es obvio, esos dineros salen de los bolsillos del pueblo pendejo, paganini de los platos rotos a cargo de esa pandilla de buitres, disfrazados de políticos; de ovejas mansas hasta que alcanzan el poder. Tales billetes fiscales son el producto de las gravosas cargas impositivas que imponen los gobiernos de turno a la población.

De ahí, en adición a cuánto se pueda desprender de la flagrante corrupción estatal rampante, es que salen las lujosas villas campestres, las residencias al último guay de la moda, los botes, las grandes fincas, los flamantes vehículos “rompe ojos”, y demás haberes ostentosos que exhibe un amplio segmento de la clase política nacional.

Y, mientras eso viene ocurriendo desde hace años, la gran mayoría de la sociedad dominicana continúa pasando penurias, llevándosela el diablo, ya que ni siquiera tiene para costear las necesidades básicas primarias, y mucho menos los exorbitantes gastos necesarios para salvar las deficiencias en la salud, ante los modernos empresarios del ramo.

Como complemento, cuando la gente por obligación tiene que recurrir a pasar penurias en los hospitales públicos del país, sin importar las rimbombancias cacareadas, y las retoricas políticas de estilo, se encuentra con que, esos centros asistenciales para pobres están más de capa caída que nunca; que allí ni siquiera aparecen los materiales clínicos u hospitalarios de primera mano, como los son. jeringuillas, espadrapo, curitas, hilo para suturar heridas, etc.

Tal se puede inferir, sin temor a equívocos, que este país va hacia un “derricadero” bien profundo; que va por mal camino; “que va por mal rumbo”, como lo cree la mayoría de los dominicanos, que se muestran muy pesimistas en ese tenor, según los resultados de una encuesta que publicara el periódico “El Día”, en su edición de fecha 8-2-18.

No obstante, y aunque el hundimiento de esta nación en tierras pantanosas se hace más patente cada vez, los que están en condiciones de asumir la administración y verdadero control de los destinos nacionales – políticos -. solo están pensando en el año 2020; cómo, en alcanzar el poder a través del nuevo proceso electoral que se llevará a efecto entonces. ¡Al carajo el presente!

Luego, para poder costear en parte desaprensiones como esa de que se trata, es que los prestamistas del Fondo Monetario Internacional (FMI), de seguro les están sugiriendo al “eficiente” gobierno que se tiene aquí, la aplicación de un fuerte ajuste fiscal; más impuestos para el burro de carga pendejo – el pueblo -.

Obvio, que eso crea iliquidez estatal, situación que mueve a la búsqueda de mayores empréstitos con el exterior por parte de Dominicana, para lo cual se podría utilizar la ventanilla de ese organismo de financiamiento internacional.

La verdad es que, ante acciones burlonas y desaprensivas, como la de estar entregando tanto dinero a los partidos políticos locales, que bien se pueden utilizar en la solución de apremiantes problemas pueblerinos, para que sus jefes más connotados lo despilfarren, y se lo roben, dos preguntas asaltarían a muchas personas entre nosotros.

La primera, ¿es qué aquí, se acabaron ya los hombres de pelo en pecho, en condiciones de afrontar descaros como ese?; y, la segunda, ¿cuándo aparecerá de nuevo un Trujillo en este país, que defienda los intereses de las grandes mayorías nacionales, entre otras cosas?

 

Autor: Rolando Fernández

 

www.rfcaminemos.wordpress.com

 

 

 

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