Venezuela un mercado perdido

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Ninguna empresa transnacional pudo imaginar a dónde llegaría el descalabro económico, de uno de los países con mayores riquezas y oportunidades de América Latina, Venezuela.

Impensable por ejemplo, para Procter & Gamble, P&G, donde tan solo un año antes que entrará Hugo Chávez al poder, planeaba el traslado de la fabricación de su snack Pringles para América Latina en Venezuela. Como asesora que trabajé para P&G en su Campaña Misión Futuro y para el lanzamiento de tantos productos en el Occidente del país, Estado Zulia, fue una transnacional que quiso mucho a esa tierra. Estableció su sede principal para Latinoamérica en Caracas. Cuando no se hablaba de Responsabilidad Social Empresarial ellos comenzaron con Misión Futuro para dotar a Escuelas de bajo recursos con equipos tecnológicos y deportivos. Sin embargo, el gobierno de Chávez prohibió en el año 2001 la continuidad de éste proyecto social.

Coca-Cola apostó a Venezuela en grandes inversiones hasta pasado el 2008, pensando que lo de éste nefasto gobierno pasaría. Sin embargo, hasta los activos de ésta compañía se encuentran congelados allí, no les permiten mudar sus maquinarias a otros países y están paralizadas, porque ni hay materia prima para elaborar los productos y tampoco hay consumidores con recursos económicos para comprar la bebida.

Pero las empresas de capital nacional tampoco se salvaron, desde Chávez hasta Nicolás Maduro, actual presidente, la destrucción del aparato productivo de la nación ha sido realmente trágica. De un país que se autoabastecía alimentariamente pasar a buscar comida en la basura de las calles, porque no pueden producir. No hay semillas para sembrar.

El socialismo del siglo XXI o el socialismo de las izquierdas latinoamericanas, o el Castro-Comunismo, siempre tienen un mismo final la destrucción de todo. El mercado perdido en Venezuela es un desastre económico cruel.
Según cifras de los organismos empresariales del país, de unas 12.800 empresas privadas que encontró Chávez, hoy queda menos de un tercio. Y muchas de este tercio las controlan los militares afectos al régimen de Maduro, que han instaurado el contrabando, el narcotráfico, menos la producción de alimentos u otros insumos necesarios para el venezolano.

El discurso de la izquierda latinoamericana, su base es la mentira que olvida los principios de economía y mercado. Que basan su discurso en sacarles la plata de los bolsillos a los empresarios y dar todo gratis. Ese todo gratis hacia las clases más bajas, es la mayor mentira de esta ideología y a la final les sale más caro cuando vemos cómo están las clases bajas en este momento en Venezuela; pasando hambre, desnutrición, falta de medicamentos, falta de trabajo. Lo peor, falta de un futuro que vislumbre calidad de vida.

Inimaginable pensar que los venezolanos tendríamos que intentar salir del país, como los cubanos hacia Miami, en balsas y con saldos de muertes. Recientemente, murieron venezolanos tratando de pasar a la Isla de Curazao, precisamente en balsas.

Venezuela se convirtió en el mercado perdido. Porque además del gobierno dictatorial y criminal, también los partidos de la oposición están neutralizados, donde muchos que militan en ellos todo indica que también se encuentran vendidos al régimen. Y que más temprano que tarde, los veremos también fuera de Venezuela. Con silencios impresionantes, como ha sido el caso del militar Oscar Pérez, acribillado y vilmente asesinado por el régimen.

Muchos de esa oposición señalaron que se encontraba fuera de la ley, porque no creía en esa absurda postura de que el gobierno sale con votos. Porque no creía en ese diálogo que se efectúa en República Dominicana, entre gobierno, oposición y algunos participantes internacionales, que es más circo que otra cosa.

Venezuela se convirtió en un mercado perdido que hoy sus habitantes han dejado en manos de Dios, y la poca fe que ya tenemos que solo un “milagro” pudiera sacar a esta bendita tierra de grandes riquezas del hoyo donde la llevó el socialismo, el Castro comunismo. Que viva el libre mercado, que viva el capitalismo que al menos, sabemos que los países desarrollados que alguna vez tuvieron el fatal manejo del socialismo no han querido regresar a ese camino, que prefieren el capitalismo.

Que Venezuela sirva, al menos de ejemplo al resto de Latinoamérica para no creer en estos izquierdistas trasnochados, en la utopía del Che Guevara, en el cuento de que a Salvador Allende no lo dejaron gobernar. Seguir repitiendo estos platos es hundir a los ciudadanos en miseria, hambre, falta de esperanza.

Milagro Portillo
Consultora Internacional.

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